Cuándo debe doler el arte

Sin importar los ingredientes —palabras o imágenes— o preparación —diálogos y versos— el arte alimenta una emoción, y el arte es un plato codiciado en la mesa del entretenimiento.

Pero no limitemos, el arte es más que entretenimiento, es una forma de expresión y  como tal es tan necesaria para las personas como comer…

…pero entonces surgen las preguntas: ¿Por qué consumir arte preparado a base de dolor humano? ¿Comerías alimento amargo, sucio o podrido? ¿Consumir arte es solo placer?

Es difícil describir la incomodidad de estar frente a la pantalla viendo una masacre, crea una sensación de morbo si se puede llamar así, que por supuesto es actuación pero basada en hechos reales, como en este caso la masacre contra los judíos. Una escena que pertenece a la película la Lista de Schindler y que me hizo dudar por algunos minutos si debía continuar viendo la película, aunque finalmente terminé de verla pero que me trajo hasta aquí a dejar las siguientes líneas.

Menciono la película como un ejemplo, pero es una situación recurrente para mi, tanto en películas como al leer literatura basada en sufrimiento. Con quienes he podido conversar sobre el tema saben que desprecio el abuso del dolor para provocar una emoción, y no me refiero a que no exista el dolor como tal o que no se deba utilizar, sino al uso que se le da para explotar emociones fácilmente, para ganar los aplausos (o lagrimas) del público, pero sin un interés más que provocar una emoción inútil.

Ese ha sido, y es, mi conflicto con las películas de Isabel Coixet1 por dar un ejemplo, porque me encanta la dirección, cómo se une todo —fotografía, personajes, etc—  dentro de la película, pero protesto por el uso de situaciones dolorosas para generar esa emoción “inútil”, usarlo como un recurso más de la narración, como una muleta para el dialogo (como usar a un moribundo para compensar la falta de diálogos interesantes, por ejemplo), sin dejar de considerar que es el uso de dolor como entretenimiento. Obviamente no es un rasgo exclusivo de sus películas, gran parte del arte lo utiliza (por no decir la mayoría), pero no por eso me agrada, apenas lo tolero. Y que no se mal interprete, la emoción como tal es necesaria para darle vida al arte pero no por eso justifica todos los fines para los que se crea.

Usar la figura de una persona con cáncer para crear una escena emotiva (en una película sin mucho aire de altruismo), me parece ofensivo, es usar el dolor ajeno(o propio) como un recurso de utilería, como un adorno más que se pone o se quita a capricho de la “estética”, olvidando por completo lo que representa, desvalorizando una situación real a cambio un poco de emotividad para acompañar los poporopos y las gaseosas. Es peligroso.

A pesar de lo escrito, existe otro punto de vista que debe considerarse, y que se apoya principalmente —aunque no únicamente— en la empatía entre personas. Como seres humanos gran parte de nuestros avances provienen de la historia2, de la narración de diversos hechos, independientemente si son dolorosos o no. Es cuando la comunicación se usa para aprender, y en donde el arte actúa como un amplificador de la comunicación creando historias valiosas para ser compartidas, para ser memorables y, por qué no decirlo, para generar reacciones.

Historias, como La lista de Schindler, que a pesar de usar el sufrimiento como recurso pretenden mostrar un suceso que no debe pasar desapercibido, qué quizá por doloroso deba olvidarse pero no así las razones que lo ocasionaron para evitar su repetición. Un punto de vista en donde el dolor tiene espacio únicamente como elemento motivador para evitarlo, como una advertencia si quieren llamarlo así.

Así que mientras el arte sea un canal de comunicación efectivo siempre tendrá cabida para el dolor, por ser esté parte de la condición humana y una sensación inherente al aprendizaje. Sin embargo, no significa que se deba tolerar el dolor como entretenimiento, como truco para manipular o para justificar acciones banales, porque de la misma forma que es importante compartir lo aprendido también lo es olvidar lo inútil, lo banal y las acciones negativas.

Que exista la posibilidad de comer un mal bocado no es razón para ir directamente a comer tierra —por no decir mierda—, evitemoslo. Si aún así nos toca probar mal bocado, quejemonos.


Es un buen momento para leer: El hambre en la literatura.

Mientras escribía estas líneas revise doce veces el diccionario, tomaba café y escuchaba One line repetidas veces, o no.

  1. De Coixet recomiendo Elegía, pero puedes ver La vida sin mi para entender a que me refiero con el uso del dolor para provocar emociones “inútiles” []
  2. Más sobre el tema de la importancia de las historias para el progreso humano en la charla Big History (inglés con subtítulos) de David Christian. []

¡Vamos! ¡Hay un futuro por diseñar!

Nunca, antes de la universidad, pensé tomar Diseño Gráfico como disciplina. Aunque sí de algo estuve seguro fue que iba a desarrollar para la web de una u otra forma. De la web llegue a diseño gráfico y nada más fue igual, ahora sé que quiero ser, especialmente, diseñador gráfico.

Pero cuidado, porque decir “diseño gráfico” puede evocar demasiadas cosas. Comúnmente se le reconoce por los elementos que lo rodean,  mencionemos como ejemplo colores, formas y lo que quieran; pero no por sus motivaciones. Se ha olvidado que el diseño gráfico, ante todo, es una disciplina para comunicar personas, y mejor aún, para hacerlo de una forma visual porque es efectiva y sí se quiere más eficiente. Olvidamos también que lo importante es un mensaje y no una marca, que un color sigue siendo un color y evoca una idea sin importar si está, o no,  patentado por Pantone.

De esa forma mi lanzamiento hacía el diseño gráfico surge porque descubrí que un lugar tan amplio como el mundo, con sociedades complejas, tecnología impresionante, entre otras condiciones “ideales”, uno de nuestros principales problemas sigue siendo NO podernos comunicar adecuadamente. Qué  la emoción de las narraciones —históricamente la mejor forma transmitir conocimiento—, la franqueza al expresarnos, y en total cualquier expresión, siendo la únicas forma de comunicarnos para trabajar juntos, son prácticamente relevadas a un plano de entretenimiento, pasatiempo, y quién sabe qué más.

Sin embargo, al estudiar diseño gráfico puedes encontrar, como en los viejos tiempos sucedió con los artistas, esa motivación para expresarte, de comunicarte con otras personas y, en resumen, estudiar esa dinámica de comunicación entre seres humanos. Una dinámica que más adelante te lleva, como persona, a entender y poderte expresar mejor en sociedad, en poder ver un poco más allá de las sutilezas de la comunicación, y en el caso de diseño gráfico, ganando valor a través de la estética visual.

Hoy, en el día mundial del diseño, digo que celebremos en especial ese diseño que estudia la comunicación y la expresión, ese diseño que nos permite avanzar como humanos. Buscar qué el invento de un teléfono, computadora o nuevo gadget, parezca un mal truco de magía comparado con el avance que podamos obtener de aprender la habilidad de comunicarnos para expresar mejor nuestras ideas, pensamientos y por supuesto emociones, todo esto independiente de la máquina de turno.

¡Vamos diseñadores! ¡Hay un futuro por diseñar!

¿Por qué desconectarse?

poweroff by zone41

Recién terminé de leer La tendencia digital en el 2011: Desconectarse en el blog de Rosaura Ochoa, en donde propone que la tendencia del 2011 desconectarse de las redes sociales, por varias razones pero principalmente, según se entiende, eliminar distracciones y estimular la creatividad.

Comenzaré diciendo que no estoy en contra de desconectarse, al contrario, desde finales del año pasado yo mismo comencé a desconectarme. Primero de Café Creativo, luego cerré uno de mis blogs (Agarrate), y por último deje Roninja 2.0, la empresa con la que estuve trabajando. La razón es simple, necesito enfoque y priorizar metas porque como todos sabemos nunca hay tiempo suficiente. Sin embargo, la brecha entre “desconexión personal” y decir que es una tendencia es muy grande.

Sí se piensa en función de un creativo (escritor, dibujante, artistas, etc.) la desconexión tiene sentido, a favor de ganar calidad. Pero qué sucede con los millones de personas “promedio” que ven en Facebook una forma de comunicarse con su familia, Twitter para quedar con amigos y los blogs como forma de distraerse, incluso la desconexión llega a ser ridícula cuando se hablamos de expertos (SME o como prefieran llamarlos) de los que dependen cuentas corporativas.

Como lo veo, desconectarse será una tendencia dentro de prosumers (ej. escritores) en afán de mejor la calidad de su contenido, siendo creativos o productivos. Fuera de ellos los usuarios “promedio” no ven en Facebook o Twitter un distractor, sino su forma habitual de comunicarse, incluso aunque lo vieran como distractor para ellos es mejor estar conectados con distracciones que “aburridos en una oficina”, o completamente desconectados de su circulo social. ¿Desconectarse es tan fácil como para ser una tendencia? Lo dudo.

A veces, siendo escritores, early adopters, geeks o comunicadores, olvidamos que no todas las personas están expuestas a la misma cantidad de información o de plano no les dan tanta importancia. Como prosumers vemos un río de información que debemos nadar(usar) mientras que la mayoría de personas se conforma con verlo, disfrutarlo y por tanto no se cansan de ello. Entonces ¿Por qué desconectarse?

Cierro el comentario recomendando la genial charla de Stefan Sagmeister, diseñador gráfico, acerca de el poder del tiempo libre.


Imagen por zone41 bajo licencia CC by-nd.

3 libras

Justo hoy decidí ver un dvd que tenía guardado desde hace algunos años:  aMotion de A Perfect Circle, y fue agradable escuchar de nuevo el comentario de Maynard (vocalista) acerca de 3 Libras. Un comentario que no tiene perdida y que por supuesto comparto.

Dice Maynard

Yo me considero una persona discapacitada ya que solía creer que todo el mundo tenía la intención de aprender más, ser cada vez mejor persona, buscar la verdad. Cuanto más viejo soy, más veo que no es el caso con la mayoría de la gente. Están bastante contentos con cómo son las cosas y más o menos viven el día a día, supongo, y esta canción trata de la gente que reconoce que… otra gente reconoce que hay algo especial en una persona, un individuo o una situación, y se pegan como lapas, por decirlo de alguna forma. Son una especie de… no sé… la gente que… son unos percebes. Parásitos. Reconocen que hay cierta energía en un nivel, pero se alimenta de ella en lugar de aportar algo o crecer a partir de ella

Abajo dejo el vídeo y la letra de esta genial canción

Threw you the obvious
And you flew with it on your back
A name in your recollection
Down among a million same

Difficult not to feel a little bit
Disappointed and passed over
When I look right through,
See you naked but oblivious

And you don’t see me

But I threw you the obvious
Just to see if there’s more behind the
Eyes of a fallen angel,
Eyes of a tragedy

Here I am expecting just a little bit
Too much from the wounded
But I see, see through it all
See through, see you

‘Cause I threw you the obvious
To see what occurs behind the
Eyes of a fallen angel,
Eyes of a tragedy

Oh well, oh well
Apparently nothing,
Apparently nothing at all

You don’t, you don’t
You don’t see me

You don’t, you don’t
You don’t see me

You don’t, you don’t
You don’t see me

You don’t, you don’t
You don’t see me

You don’t see me

You don’t, you don’t
You don’t see me at all

¿De qué son capaces?

Uno de los problemas actuales de las universidades es asumir que un joven, en promedio de 20 años, sólo es capaz de llegar a un salón, sentarse y escuchar teoría durante horas. Es pensar que sólo basta con crear un pensum y esperar que el estudiante lo siga, sin importar el ambiente o contexto en el que se encuentra. Siendo ajenos a los que sucede afuera de la universidad, a la situación del país, del campo laboral, y más aún de su vida personal.

scream by karochkin

¿Sabrán las universidades de lo que es capaz una persona a los 20 años?

Sabrán que un joven de 20 años es capaz de tener un hijo, un trabajo, un blog, organizar una fiesta, hablar más de un idioma, poseer una memoria envidiable, energía para trabajar por horas sin pausa, capacidad de utilizar una tv, un radio y por supuesto Internet, que saben tocar un instrumento, escribir una canción, publicar una revista, protestar, comunicarse, tomar fotografías, o saberse burlar de la vida de mil formas diferentes.

Sí las universidades desconocen eso entonces los que más deben estudiar no son los estudiantes, y eso me lleva a hacer la pregunta que importa
¿serán las universidades capaces de actualizar su modelo educativo y aprovechar mejor la capacidad del estudiante para el bien de ambos?

Sobre el arrepentimiento

No veo merito en ir por la vida diciendo “no me arrepiento de lo que hice”, sea eso cierto o no.

Lo que sucedió es historia.

El merito viene de darle tal valor al momento, antes de que suceda, que cada acción que hagamos nos permita obtener las máximas y mejores sensaciones posibles, al punto que si fallamos sabremos que igual el momento fue valioso porque asi lo decidimos antes y durante nuestras acciones.

De esa manera el arrepentimiento nos da progreso personal y no un medio para aceptar la mediocridad.

Dejemos de buscar meritos en ‘no arrepentirse’ sino, por el contrario, actuar de tal forma que no tengamos que arrepentirnos.

Arrepentirse es aprender. Arrepentirse dos veces del mismo error es conformismo.

¿Banalidad? Depende a quién le preguntas

Me dan elPeriódico y preguntan ¿viste el artículo de Twitter? Se refieren a La insoportable y celebrada levedad de Twitter de Marco Sifuentes, un artículo, o mejor dicho una recopilación de testimonios (estoy asumiendo que son reales) acerca de la banalidad de los mensajes en Twitter.

Intentaré resumir lo que pienso en una frase aunque robaré unas líneas más en un intento de aclaración: el problema no es acerca de Twitter o las banales acciones de las personas, sino de la incapacidad de algunos a adaptarse a nuevos medios, no los culpo solo lo hago notar.

Las acciones “banales” existen y existirán porque depende del ojo que las juzga, un tweet como “Desayunando panqueques” puede ser insignificante a los ojos de un periodista, más no lo es para una esposa o del amigo que lo ve, es una cuestión de relaciones que no pretendo explicar aquí.

El punto es que la acción existe, por banal que sea, si hubieron panqueques en el desayuno y esto hace unos años solo lo hubiera podido compartir en los pasillos de una oficina o como palabras de más en una conversación telefónica, y en ninguno de los dos casos hubiera sido mal visto. Los amigos comparten ese tipo de cosas todo el tiempo, qué cerveza tomas, donde comiste, qué hiciste el fin de semana, en otras palabras la “banalidad” nos rodea :P

Entonces llegan los nuevos medios, las distancias se hacen cortas y la memoria es algo que podes comprar por unos cuantos dólares. La “conversación de pasillo” la hacen dos personas en extremos opuestos del mundo, una en Viena y otra en Guatemala; las palabras de más en esa conversación telefónica no tiene porque ser olvidadas ¿por qué olvidarlas si guardarlas es tan barato?

Mejor aún, si los medios alejan los limites para qué conversar con una persona, si podes hacerlo con diez, cien o mil a la vez.

Por qué si Rollings Stones grita a los cuatro vientos que whisky toma mi banda favorita no me va a importar que toman mis amigos.

Twitter es tan solo una muestra de lo que los nuevos medios pueden hacer, y la apatía hacía él es la incapacidad de cambiar paradigmas. De nuevo hago la aclaración, no los juzgo, solo hago la observación.

Al final si de evitar banalidades se trata entonces averigüemos primero con quién hablamos.