Escenas de la infancia: Sesenta años de posguerra en Japón

Jueves, 9 de la mañana, me reunía con  Myrna y Hugo frente al Museo Nacional de Arte Moderno (MNAM), acompañados de los respectivos libros y Nutella. Para mi la razón de ir al museo siempre es inspiración, y funciona, pero esta vez la excusa fue otra: La exposición de fotografía Escenas de la infancia – Sesenta años de la posguerra en Japón.

La exposición se presenta(tó) en el salón Carlos Merida, es una exposición pequeña, alrededor de 60 fotografías, pero muy sustanciosa. Los niños son el eje de toda la exposición y, gracias a la actitud de los niños, se disfruta mucho cada imagen. La alta calidad de las fotografías es indiscutible —por desgracia no conseguí una mejor imagen para esta nota—, pero lo realmente notable es la historia de cada fotografía, por ejemplo la de arriba que muestra a un grupo de niños estudiantes gritando algo así como “Estamos seguros de superar la prueba“.

Como cualquier otro espectador, llegué con la actitud “evaluar” la calidad de las fotografías, pero pobre de mi, algunas fotografías después estaba inmerso en la experiencia, todo un viaje de recuerdos, riendo con las fotografías que me recordaron mis travesuras de niño, otras que me dejaron impactado —mi favorita la del niño, de5 años quizás, leyendo Braille, tan impresionante como triste —, e inevitablemente me dejaron preguntándome cómo es ese país tan lejano llamado Japón, en dónde los niños sonrien a pesar de una pasada guerra.

Otras razones para ir al Museo Nacional de Arte Moderno

Ir al MNAM no tiene  perdida, regrese fascinado con el trabajo de Roberto González Goyri (Guatemala), Jamie Bischof (EEUU), Teté Marella (República Dominicana), José Antonio Fernández, Arnoldo Ramírez Amaya (Guatemala, es genial), Víctor Arriola (Guatemala), entre otros.

 

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